Así es la cosa: o a la gente no le interesa lo que piensas, o terminas balbuceando tus ideas y no logras expresarte con claridad ni elocuencia. El cartel, en cambio, otorga relevancia, contundencia y lucidez incluso a la opinión más simplona. Por eso, para mí el cartel es mi voz.

Bruno Rivera Catacora, Bolivia